Da rienda suelta a tu amor en Irlanda

La vida son dos días y el amor un instante fugaz. Déjate llevar por ese impulso que tanto reprimes y escápate a la Isla Esmeralda. Descubre tu propia historia de amor a través de sus acantilados, paisajes y ciudades llenas del más puro ambiente irlandés, como hicieron algunos de los concursantes en Facebook que compartieron sus historias de San Valentín en Irlanda y añadieron algo más a los clichés de flores y bombones.

¿Te atreves a romper moldes?

Parece mentira que en pleno siglo XXI todavía nos sigamos anclando a las tradiciones más antiguas que existen. ¿Que el matrimonio es solo cosa de hombres? Eso ya pasó de moda; ahora son las mujeres quienes dan el gran salto y pasan directamente a la acción. Sigue el ejemplo de Irene y pon rumbo a Sligo, donde el 29 de febrero, según cuentan los lugareños, es el día en que las mujeres han de pedir matrimonio a sus parejas. Con su anillo de Claddagh (símbolo irlandés de fortuna en el amor), en un pub abarrotado, música folclórica irlandesa de fondo y micrófono en mano, rompió las cadenas de la tradición y le pidió matrimonio a su chico.

De bruces con su destino

Algunos se atreven a cuestionar que San Valentín no es un día de celebración para los solteros. ¿Por qué no? El amor se esconde en cualquier parte y el destino no está en nuestras manos. Y si no, que se lo digan a Carmen, quien de la forma más abrupta se topó con él. La isla de Inishmore, en la bahía de Galway, le tenía una sorpresa guardada: un desafortunado accidente en bicicleta en mitad de una zona llena de acantilados, senderos y escasa población hizo que, cual héroe celta, el amor de su vida apareciera de la nada para rescatarla. Dos vidas que se tenían que cruzar y fue en Inishmore donde se produjo. El destino, a veces, se escribe de formas curiosas y esta vez se escribió con runas verdes.

Fuera escenarios clásicos

Hollywood nos ha hecho plantearnos erróneamente el concepto de pedida de mano. Que si copa de champán con su correspondiente anillo en el interior, rodilla hincada en el suelo y el escenario más idílico y romántico sobre la faz de la Tierra. No hace falta ser tan cinematográfico para conmover el corazón de tu pareja.

En Irlanda las cosas se hacen de una manera diferente, lo que cuenta es el mejor ambiente, y Ana es una prueba de una pedida de mano con el mejor sabor irlandés. La mezcla de fish and chips, buena cerveza Guinness y un pub lleno de irlandeses animados, bailando y cantando fue el mejor escenario para inspirar a su chico para pedirle matrimonio, años después de que hubiera vivido allí.

Déjate seducir por Irlanda y sumérgete en tu propia aventura romántica en un país lleno de leyendas y paisajes por descubrir. ¿Te atreves a vivir un San Valentín inolvidable?

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