Olmos en el puerto de Rotterdam

Rotterdam Partners¿Suena contradictorio? A priori podría ser así, pero la realidad es bien diferente. Desde el pasado mes de abril se puso en marcha en esta ciudad holandesa una iniciativa novedosa en el mundo: la plantación de un bosque flotante.

Los árboles elegidos han sido los olmos que, mediante boyas en las que el agua dulce irá permitiendo que estos nuevos árboles flotantes cobren vida y crezcan.

Desde luego, se trata de una iniciativa de concienciación medioambiental única y se ha convertido en un reclamo más para que el turismo llegue hasta esta maravillosa ciudad nórdica.

Y es que, en realidad, no podía ser en otro país que no fuera Holanda, país que lleva controlando las mareas durante años para beneficiarse de su fuerza y posibilidades.

Este bosque flotante no es la primera vez que se ve en la ciudad ya que, a principios de esta década, un artista, Jorge Bakker, llenó un tanque de agua con plantas flotantes para que los visitantes pudieran reflexionar sobre la propia naturaleza y, cómo no, con el futuro que nos podría llegar a esperar en vista de cómo el deshielo está haciendo que suban los océanos y vayan haciéndose con más terreno.

Actualmente, esta nueva atracción de la ciudad, cuenta con 21 olmos que navegan en sus boyas, permitiendo a todos los turistas que apuestan por esta ciudad ver una obra de arte en vivo y viva, algo que no se había visto nunca antes en un país europeo.

La cultura ecológica y el cuidado medioambiental es algo innato en la cultura del norte del Viejo Continente. Lo cierto es que, cada vez más, las iniciativas que se ponen en marcha en las distintas capitales acaban siendo un referente de innovación y creatividad ecológica que permite, además, a los visitantes, disfrutar de conceptos únicos y de un contacto distinto con el medio natural en espacios urbanos.

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